![]() | Hugo Chávez ganó sus primeras presidenciales, en diciembre de 1998, montado sobre un vistoso carruaje tirado por dos caballos apocalípticos: el de la denuncia de la corrupción del Estado y el de la fustigación de las desigualdades económicas. Diez años después, lo menos que puede decirse es que el presidente venezolano ha agravado el peso de aquellas dos monturas.
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Pero la popularidad del escrito de Uslar Pietri se ha cimentado en un malentendido, como recientemente ha señalado Francisco Toro. Entre otras cosas, porque más que en la economía, disciplina en la que no era un experto, el escritor venezolano analizaba hace setenta y dos años los efectos de la dependencia casi exclusiva del petróleo en la sociedad y en la "mentalidad" de los venezolanos, atreviéndose a predecir lo que podía pasar en Venezuela si, como efectivamente acabó sucediendo, se hacía realidad el "sueño suicida de algunos ingenuos que ven como el ideal de la hacienda venezolana llegar a pagar la totalidad del Presupuesto con la sola renta de minas, lo que habría de traducir más simplemente así: llegar a hacer de Venezuela un país improductivo y ocioso, un inmenso parásito del petróleo, nadando en una abundancia momentánea y corruptora y abocado a una catástrofe inminente e inevitable".Paradójicamente, y contrariamente a la retórica oficial, Venezuela se ha hecho durante los últimos diez años más dependiente, en su ingreso por exportaciones de petróleo, de las ventas a Estados Unidos. Una fracción creciente de un volumen de exportación decreciente se vende a [EEUU].Las exportaciones de petróleo han caído en la medida en que ha caído la producción y ha aumentado el consumo del mercado doméstico de hidrocarburos. A lo largo de los últimos diez años la producción de petróleo ha caído un 25%, de 3,2 a 2,4 millones de barriles diarios (Mbd). Por otro lado, el consumo del mercado doméstico aumentó un 90%, al pasar de casi 400.000 barriles diarios en 1997 a 750.000 en 2007. En consecuencia, las exportaciones de petróleo cayeron más de un 40%, de 2,8 a 1,65 Mbd, entre 1997 y 2007.Las exportaciones de crudos y productos de Venezuela a Estados Unidos han caído de 1,8 Mbd en 1998 a 1,4 Mbd en 2007, una caída de más del 20%. Sin embargo, medido como fracción del volumen de exportación, las exportaciones a Estados Unidos han aumentado del 64 al 85% entre 1997 y 2007. (Espinasa, entrevista realizada el 26-X-2008).
La ley aprobada a principios de los noventa aseguraba la autonomía del BCV. Las autoridades eran elegidas de común acuerdo entre el Ejecutivo y el Legislativo. Actualmente el nombramiento de las autoridades del BCV es, en última instancia, decisión exclusiva del Ejecutivo. El BCV ha perdido su autonomía en el manejo de la política monetaria y la administración de las reservas internacionales, con lo cual actuaba como contrapeso a la política económica del Gobierno. Contrapeso más necesario en Venezuela que en muchos otros países, dado el poder que tiene el Gobierno, al manejar exclusivamente el ingreso petrolero.
La pretensión del Gobierno de asumir el control central de Pdvsa, para dedicarla a actividades que no le eran propias como corporación energética, fue la causa de la tensión creciente entre la gerencia profesional y el Gobierno ya desde 1999, que desembocó en el enfrentamiento abierto a lo largo de 2002, para culminar en la huelga y despido masivo de profesionales a finales de ese año y principios de 2003. (…)[El] despido de más de la mitad de los empleados de la corporación a principios de 2003 significó la destrucción de Pdvsa como corporación energética mundial de primer orden. El despido de empleados no fue homogéneo, sino que se concentró en los cargos técnicos, profesionales y gerenciales. La práctica totalidad de los profesionales especializados no regresaron a sus puestos de trabajo después del conflicto, y con ello Pdvsa, y el país, perdió un activo valorado en miles de años de conocimiento especializado acumulado en esas personas.La exploración, producción y procesamiento de petróleo son actividades altamente especializadas. Llevarlas a cabo no sólo requiere educación formal al más alto nivel técnico, sino la experiencia y la práctica que brinda la continuidad en las operaciones. Los profesionales que abandonaron Pdvsa tenían una antigüedad promedio en la empresa superior a los quince años. El conocimiento formal y la experiencia acumulados en los profesionales que se fueron nunca han sido sustituidos. Ni tan siquiera se ha iniciado, después de cinco años, un plan de formación de técnicos petroleros con una visión de mediano plazo.Finalmente, no sólo Pdvsa perdió el grueso de su personal especializado en la actividad petrolera, sino que el Gobierno expropió segmentos de la industria que eran realizados por empresas privadas, bien mediante contratos o en sociedad con Pdvsa. Con lo cual Pdvsa quedó con menos personal especializado y más actividades que atender. (…)Pdvsa se ha convertido en un brazo ejecutivo del Gobierno central. Aun cuando se ha triplicado el número de empleados después del despido masivo en 2003, ha sido para dedicarlos a actividades que nada tienen que ver con la petrolera. Éstas van desde la procura, distribución y mercadeo de alimentos a través de la filial Pedeval al financiamiento y gerencia de un sinnúmero de programas sociales (Misiones) del Gobierno. Más aún, desde Pdvsa se ha manejado la estatificación de las empresas eléctricas, de telecomunicación y de cemento, a lo largo del último par de años. Sólo como ejemplo anecdótico de la dispersión de actividades a la que es sometida Pdvsa en la actualidad, recientemente el presidente ordenó la apertura de una oficina en Pdvsa para la atención de los atletas olímpicos con miras a las Olimpiadas de 2012.Cabe preguntarse, entonces, si ésta es la situación de la industria, ¿qué ha sucedido con la producción y refinación de petróleo en el país? La producción no ha hecho otra cosa que caer después del fin de la huelga. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, la producción de Venezuela es en la actualidad de 2,3 millones de barriles diarios, frente a los 3 millones de finales de 2002, antes de la huelga. La producción ha caído en forma continua e irreversible, solamente sostenida por la inercia que traía con anterioridad. De igual manera, las refinerías del país están produciendo muy por debajo de su capacidad y los productos no cumplen con las especificaciones de calidad requeridas. Venezuela está importando combustibles para suplir el mercado doméstico.