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CARTAS DE ULTRAMAR

Uruguay: la ruta de centroizquierda

Tras jurar en la Asamblea General, Tabaré Vázquez, el 51º presidente de Uruguay y el primero de izquierdas, dijo que su "mayor compromiso" será respetar la Constitución y que dará prioridad a la libertad. Tras una serie de declaraciones que podrían haber suscrito en líneas generales sus oponentes se trasladó a la antigua Casa de Gobierno, donde el presidente saliente, Jorge Batlle (del histórico Partido Colorado), le hizo entrega de la banda presidencial.

Tras jurar en la Asamblea General, Tabaré Vázquez, el 51º presidente de Uruguay y el primero de izquierdas, dijo que su "mayor compromiso" será respetar la Constitución y que dará prioridad a la libertad. Tras una serie de declaraciones que podrían haber suscrito en líneas generales sus oponentes se trasladó a la antigua Casa de Gobierno, donde el presidente saliente, Jorge Batlle (del histórico Partido Colorado), le hizo entrega de la banda presidencial.
Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner.
En ese momento Batlle le dijo a Vázquez, quien le miraba, en silencio, a su lado: "Para el Estado de Derecho, el traspaso de la banda presidencial constituye un acto de máxima reafirmación institucional y auténtica simbología republicana". Y agregó, mirándole: "Recibe usted un país en el pleno goce de las libertades, lo recibe en paz y con un crecimiento económico sólido y firme".
 
Le deseó éxitos, y éxitos a Uruguay, le colocó la banda y se retiró, acompañado por el nuevo presidente, hasta la puerta. Allí, en la Plaza Independencia, donde se encuentra el monumento al héroe nacional José Artigas, Batlle fue abucheado por partidarios del conglomerado de izquierdas que ganó las elecciones el pasado 31 de octubre, así como sus ministros.
 
Esa noche, en un acto de extraordinario despliegue de luz, color y sonido, el presidente Vázquez pronunció un nuevo discurso, de 45 minutos, y señaló una serie de medidas por tomar en cada ministerio. Aludió a la lucha frontal contra la pobreza, a la generación de puestos de trabajo, al pago de las deudas contraídas, a la defensa de la justicia y la libertad. Naturalmente, en Uruguay estos postulados han sido esencia de los dos partidos tradicionales o fundacionales (Blanco y Colorado) a lo largo de la historia; y si bien las metas se comparten, las diferencias se encuentran en el camino que recorrer para plasmarlas.
 
Jorge Batlle.Finalmente no viajó a Uruguay Fidel Castro. En uno de los primeros actos del Gobierno, tras casi tres años de interrupción de relaciones diplomáticas, Uruguay y Cuba reanudaron ahora sus vínculos. El 23 de abril de 2002 Batlle había tomado las medidas para romper relaciones con Cuba, tras los agravios recibidos de parte del Dr. Castro. Se recuerda que entonces Batlle dijo en un programa radial, dirigiéndose al periodista que le entrevistaba: "¿A usted le parecería bien que yo estuviera 45 años en el Gobierno?". Más adelanté deslizó esta frase zumbona: "No creo que me dé 45 años en el Gobierno, pero me da la impresión de que 45 años es un poco de más, ¿vio?".
 
El nuevo presidente firmó con su par argentino, Néstor Kirchner –quien dijo que había acabado una "etapa negra en Uruguay"–, un documento donde ambos países se comprometen a colaborar en materia de derechos humanos. En este aspecto, Kirchner señaló que el Gobierno de Batlle le había cerrado las puertas. Al día siguiente, un miembro de la llamada "Comisión para la Paz", designada por Batlle, le respondió que nunca fueron atendidos por Kirchner en sus visitas a la Argentina en procura de información.
 
También dijo Kirchner que posee, con el presidente de Uruguay, además de una sintonía personal muy especial, "una historia común de lucha, de muchos años de lucha, de persecuciones, de cárceles que hemos sufrido". En Uruguay, que se sepa, Vázquez (al revés que los ex presidentes Lacalle y Batlle) no estuvo en prisión; y al menos por aquí no hay noticias de la prisión sufrida por Kirchner en tiempos dictatoriales, aunque sí por muchos de los funcionarios de su Gobierno: el canciller Bielsa, por ejemplo.
 
Hugo Chávez dio a Uruguay facilidades para la compra de petróleo... y fue protagonista de diversos actos de notoriedad: sus guardaespaldas se enfrentaron a puñetazos con periodistas uruguayos y con guardaespaldas de Lula da Silva en el hall del hotel donde estaban. Él, por su parte, dio una conferencia con camisa y boina rojas. Cuatro horas. Señaló, entre otras cosas, que Estados Unidos quería asesinarle; que "estamos armando un equipo" regional (Kirchner, Lula da Dilva, Vázquez y él mismo); que Bush "es un hombre sin escrúpulos capaz de acabar con ciudades enteras"; y, en fin, que "no hay solución dentro del capitalismo" y que avanzará hacia el socialismo (hay un llamado a sala al canciller por el alcance de estos comentarios).
 
En contraste con la sencillez de otros actos de asunción, el protagonizado por el Gobierno del presidente Tabaré Vázquez fue extraordinario. Intensa es la actividad que viene cumpliendo, en diversos rubros, buscando, como dijo en una de sus declaraciones, "cumplir con los compromisos contraídos con el país". Seguramente lo hará en los niveles de sencillez y austeridad que proclamó en su discurso. Vázquez es dueño de una personalidad tan fuerte como para unificar el pensamiento diverso del conglomerado de izquierdas, procurando situarlo en el centroizquierda, como ya lo ha logrado.
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