![]() | En la segunda mitad de los 80 Raúl Castro ya sabía que el sistema comunista era tremendamente improductivo. La isla, pese al enorme subsidio soviético, se hundía en la miseria. Entonces le dio por pensar que la clave del desastre se debía a la pobre gerencia de la burocracia gubernamental, se volvió un defensor de la tecnocracia y creyó que arreglaría el sistema comunista con las herramientas del capitalismo. Así las cosas, mandó varias docenas de oficiales del Ejército a formarse en buenas instituciones educativas del mundo capitalista dedicadas a los estudios empresariales.
|
Gorbachov padecía el mismo error de Raúl: era un apparatchik inteligente, experto en cuestiones agrícolas, y conocía las deficiencias del Estado comunista. Sabía lo que funcionaba mal y creía que podría corregirlo con una mezcla de reformas y gerencia sofisticada. Le molestaba escuchar que su enorme país, con más del doble del tamaño de Estados Unidos e ingentes riquezas naturales, era despectivamente calificado como "Bangladesh con cohetes atómicos".1. Sin una moneda fuerte que mantenga su valor y poder adquisitivo, las transacciones económicas son como arar en el mar.
2. Sin propiedad privada, los individuos no conservan la riqueza material creada ni se esfuerzan en crear más. El bien público es una risueña fantasía. Sin empresa privada no hay desarrollo.
3. Sin un sistema de precios regidos por la oferta y la demanda es imposible asignar eficazmente los recursos disponibles. Los precios fijados por el mercado son el lenguaje con que espontáneamente se expresa la economía. Esto no es un caprichoso dogma ideológico, sino una observación mil veces confirmada en el mundo real.
4. Sin libertad económica y sin reglas claras que faciliten la creación de empresas, obstaculicen la corrupción y premien el ahorro y la inversión local y extranjera, jamás se generará riqueza de forma sistemática.
5. Sin un ordenamiento jurídico y un poder judicial eficaz, equitativo e independiente que resuelva los inevitables conflictos, castigue a los culpables, proteja los derechos de las personas y dé seguridades no es posible el sostenimiento de una sociedad próspera.
6. Sin transparencia y rendición de cuentas de los actos de gobierno, y sin funcionarios colocados bajo la autoridad de la ley, guiados por la meritocracia y legitimados en elecciones periódicas, tampoco se consigue alcanzar unas cotas decentes de desarrollo.